
Fue el Papa de mi juventud, como la de muchos y me trae muchos recuerdos de las distintas JMJ y sus visitas a España, recuerdo una en especial en su Visita a La Santina, allí estuve de voluntaria y no se me olvida. Tambien tuve la suerte de besar su mano y mirar sus ojos limpios y claros que te animaban a cambiar...
Mons. Jesús Sanz evoca en su carta semanal el sereno dolor que embargó a la Iglesia aquella noche del 2 de abril de 2005, cuando el Papa Juan Pablo II entregó su alma a Dios y cómo desde aquellos primeros momentos comenzó una extraña fiesta en la Plaza de San Pedro en la que entre rezos, lágrimas y la alegría de la Pascua, miles de personas comenzaron a reclamar para Karol Wojtyla el que fuera proclamado “Santo súbito”. Su gran humanidad, su valentía, amor a la Iglesia y su grandeza de alma, fueron intuidas desde el primer momento por las gentes sencillas, y ahora Benedicto XVI será quien rubrique el domingo 1 de mayo, con la beatificación de su predecesor, lo que ya dijo en sus exequias: «Nuestro amado Papa está ahora en la ventana de la casa del Padre. Nos ve y nos bendice».